La primera persona a la que he atendido hoy, me ha regalado una conversación un tanto extraña. Era una mujer de unos 35 años, que ha venido a hacerse mechas de color azul. ¡Díos, lo que me ha costado encontrar el tinte! Creo que a estas alturas del año aún no había hecho ningún teñido con ese color.
La cosa en cuestión es que la mujer me ha dicho que en su familia, de cuatro unidades en total, sólo utilizaban un cepillo de dientes. No porque no pudieran pagárselos, sino porque consideraban que eso les unía. He aprovechado que hoy ha sido un día bastante tranquilo para preguntar a mis clientes sobre cuantos cepillos de dientes tenían en su casa, y de cuantos miembros se componía su familia.
La verdad es que el resultado se me ha hecho esperanzador, porque lo habitual ha sido que haya más cepillos que miembros, o como mucho el mismo número de los unos que de los otros. En algún caso, algún bebé o niño por debajo de los dos años ha roto la estadística.
Cuando he llegado a casa, y he constatado, relajada, que yo tenía 3 (uno en el trabajo, uno de uso cotidiano y el último por si las moscas), enseguida me ha venido una pregunta a la cabeza que me ha resultado muy difícil contestar: ¿Con cuantas personas compartirías tu cepillo de dientes? Lo más habitual quizás sea que con nadie. ¡Es un artilugio tan íntimo! Creo que es más fácil compartir un vibrador que un cepillo de dientes. Como máximo, si un día tu pareja, de la que aún estás enamorada, te lo pide como un favor muy muy muy apremiante, quizás accedas, aunque a regañadientes. O tal vez lo compartirías algún día con tu hijo. Por los hijos, las personas hacen concesiones que no harían por nadie más. A menudo ni por ellas mismas
Yo creo que lo primero que denota el desgaste de la pareja es la falta ganas de sexo (que no es lo mismo que la falta de sexo) y que ya no compartirías tu cepillo de dientes con tu partner.
Menos mal que yo hoy no tengo ni pareja ni familia, y así no se me evidencian algunas verdades incómodas.

Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada