dilluns, 1 de novembre del 2010

El olor de las cosas

Hoy mientras le cortaba el pelo al último cliente masculino del día, me ha explicado lo que sigue a continuación. Me ha parecido tan interesante, que voy a intentar relatar lo que mi memoria recuerda:

Cuando era pequeño, o adolescente, o las dos cosas, había un anuncio de televisión que se preguntaba a qué olían las cosas que no olían. Aquella era una pregunta que estaba mal planteada. Porque en este mundo todo huele a algo. Para mí, la única cosa que no huele es el agua, no la del Besós, sino el agua en estado puro en casi todas sus vertientes: helada (aunque a todos nos parece que cuando se queda un tiempo en nuestro congelador adquiere un olor como a pescado), líquida… gaseosa ya no lo tengo tan claro. El anuncio en cuestión decía que las nubes no huelen, pero no sé si nadie ha subido tan arriba como para comprobarlo. Además, cuando nos envuelve un día de esos cerrados, de niebla baja, sí que distinguimos un cierto olor a humedad en el ambiente, y digo yo que el olor a humedad de esa forma de agua condensada, ya es oler a algo.

El resto de cosas sí que huele. Incluso las cosas que menos lo parecen: el metal, la sal, las paredes, hasta los platos. Lo que pasa es que en un anuncio es políticamente incorrecto hablar del olor de según qué cosas. O quizás por aquel entonces aún no estábamos tan liberados, porque ahora sí que hay anuncios que dicen expresamente que hay productos que neutralizan el olor de la pérdidas de orina. O eso o es que las mujeres de antes no tenían pérdidas de orina a edades tan tempranas, y es que las episiotomías están haciendo mucho daño.


El hecho es que, al menos para mí, oler bien es muy importante. Dicen que a los hombres se nos conquista por el estómago, pero yo creo que a mí es mucho más fácil conquistarme por el olfato. No sé por qué, pero siempre tiendo a rodearme de gente que huele bien. Hay veces que me acerco a la gente y los huelo discretamente para ver qué sensaciones me dan, pero si su olor es malo o incluso apenas perceptible, pierden el interés para mí.

No hace falta usar un perfume sofisticado. Un simple jabón, una determinada crema, el olor que transpira nuestra ropa, el de nuestra piel cuando se tuesta al so, el del sexo limpio.

Huelga decir que lo llevo fatal con las cosas que huelen mal. Sobretodo con las personas o con partes de las personas. Me bloquea tanto que no sé cómo actuar...

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